Irene Villegas, Gerenta General Lavandería FastClean

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Recibe y abraza todos los días

Todos hemos recibido un abrazo en algún momento de nuestra vida. Ya sea de tu madre, padre, hermanos, hijos, pareja, abuelo, tíos, amigos… En fin, este afecto natural, poderoso y dulce demuestra todo el cariño que sentimos por la otra persona.

Cuando quieres expresar que extrañaste a alguien, que te alegra verlo, felicitarlo, contarle un episodio triste, demostrar que lo quieres o celebrar juntos una buena noticia, lo puedes resumir en un simple gesto: un abrazo.  Una simple acción que no genera ningún mal efecto y es totalmente gratuito.

Una cita apropiada y que resume lo positivo de abrazar lo plantea Marcus Julian Felicetti, maestro de yoga y terapeuta: “Abrazar es una poderosa manera de sanación, pues no sólo ayuda a sobrellevar mejor las enfermedades, sino que también ayuda a combatir la soledad, depresión, ansiedad y el estrés”.

Este simple acto no solo es físico, sino que también se traspasa a nuestro organismo. Al momento de abrazar a alguien, liberamos oxitocina, un neurotransmisor que actúa en el sistema límbico (centro emocional del cerebro) y otorga sentimientos de alegría, disminuye el estrés y la ansiedad. En sencillas palabras, la oxitocina es la hormona responsable del amor.

Entonces, ¿existe alguna contraindicación? Ninguna. Es por esta razón que variadas son las razones por las cuales necesitas dar y recibir abrazos todos los días. En primer lugar, ayuda a la comunicación, esto permitirá generar una comunicación abierta, fiel y honesta con la otra persona, ya que el abrazo da confianza y también proyecta seguridad.

En segundo lugar, nos alivia los sentimientos de soledad, aislamiento o ira, logrando cambiar esa sensación por paz, bienestar o amor debido a que, como te mencioné anteriormente, los abrazos aumentan instantáneamente los niveles de oxitocina. ¿Mágico, no?

En tercer lugar y en relación al punto anterior, un abrazo mejora el estado de ánimo y fortalece el sistema inmunológico, ya que la presión suave que se ejerce sobre el esternón estimula la glándula del timo, que regula y equilibra la producción de glóbulos blancos en la sangre, sintiéndonos y manteniéndonos sanos.

Es indudable que los abrazos reflejan todo el amor, es por esto que, en cuarto lugar, este gesto nos eleva la autoestima, incluso especialistas postulan que la autoestima se asocia a las sensaciones táctiles de los primeros años de vida, es decir, los cariños de nuestros padres se conectan con nuestra capacidad de querernos y respetarnos.

En quinto lugar los abrazos nos liberan la tensión en el cuerpo, relajan nuestros músculos y pueden hasta calmar algunos dolores. Además, generan equilibrio a nuestro sistema nervioso.

Otro punto importante es que los abrazos nos educan sobre cómo fluye el amor, nos enseñan a cómo dar y recibir, también nos entregan energías positivas equilibrando nuestra respiración, por lo que son parecidos a la meditación y a la risa. Por último, fomentan la comprensión y la empatía.

No hay motivos para negarse a un abrazo, los beneficios son muchos y es un gesto que será muy apreciado por el otro. Inténtalo día a día y verás que entregar y recibir amor es lo más bello de la vida